ESPECIALIDADES

OBESIDAD Y SEXUALIDAD

 

“Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón”.
Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.

 

“Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala”.
Gustave Flaubert (1821-1880) Escritor francés.

 

“Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer”.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

 

¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
Ramón J. Sénder (1902-1982) Escritor español.

 

 

La obesidad es la enfermedad en la cual las reservas naturales de energía, almacenadas en el tejido adiposo, se incrementa hasta un punto donde está asociado con ciertas condiciones deletéreas  de la  salud o un incremento de la mortalidad. Está caracterizada por un índice de masa corporal o IMC aumentado (mayor o igual a 30). Es un factor de riesgo conocido para enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión arterial, ictus y algunas formas de cáncer. La evidencia sugiere que se trata de una enfermedad con origen multifactorial: genético, ambiental y psicológico.


Se habla raramente de los riesgos de problemas sexuales originados por la obesidad.  Ahora bien las dificultades sexuales en los obesos son un problema más frecuente que lo habitual. La mayoría de ellos, sobre todo los obesos patológicos, ni siquiera tienen vida sexual.


En un ranking internacional sobre obesidad publicado por la revista Forbes, Chile aparece como el segundo país latinoamericano con el 65,3 por ciento de obesos en el puesto 23, sólo siendo superado por México, que posee el 19 y con un 68,1 por ciento de obesos. Mientras los primeros puestos de la población obesa del planeta son ocupados por los habitantes de las islas del pacífico.

Obesidad- índice de masa corporal:
El índice de masa corporal (IMC) es un método simple y ampliamente usado para estimar la proporción de grasa corporal. El es calculado dividiendo el peso del sujeto (en kilogramos) por el cuadrado de su altura (en metros), por lo tanto es expresado en Kg. / mts².

La actual definición comúnmente en uso establece los siguientes valores, IMC menos de 18,5 es por debajo del peso normal.


IMC de 18,5-24,9 es peso normal. 
IMC de 25,0-29,9 es sobrepeso. 
IMC de 30,0-39,9 es obesidad. 
IMC de 40,0 o mayor y es obesidad severa (o mórbida). 
IMC de 35,0 o mayor en la presencia de al menos una otra morbilidad significativa es también clasificada por algunas personas como obesidad mórbida.

 

El IMC no distingue entre las diferentes formas de adiposidad, algunas de las cuales pueden estar asociadas de forma más estrecha con el riesgo cardiovascular.


El mejor conocimiento de las características fisiológicas del tejido adiposo ha mostrado que la grasa visceral u obesidad central (obesidad tipo masculina o tipo manzana) tiene una vinculación con la enfermedad cardiovascular y con la disfunción eréctil
La circunferencia de cintura absoluta (>102 cm. en hombres (anglosajones) y > 94 cm. latinos  y >88 cm. en mujeres) o el índice cintura-cadera (>0,9 para hombres y >0,85 para mujeres) son usados como medidas de obesidad central. Estos tendrían un efecto endocrino, en el hombre cambiando la testosterona a hormonas con efecto feminizante.


LAS DIFICULTADES FÍSICAS
La obesidad induce alteraciones en la vida sexual ya que dificulta los movimientos y las sensaciones. La penetración puede hacerse difícil ya que se produce una invaginación peneana y no pueden adoptar las posiciones que desean. La relación sexual entre dos personas de gran obesidad termina limitándose a veces a caricias y a relaciones sexuales genito- orales o a la masturbación.
La obesidad, en particular, a nivel abdominal, induce por otra parte un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares (infarto, arterioesclerosos…) o metabólicos (diabetes, dislipidemias, degradación de la testosterona en derivados estrogenicos…). Y el conjunto estas enfermedades son causas potenciales de disfunciones  eréctiles.


LAS DIFICULTADES PSICOLÓGICAS Y DEL COMPORTAMIENTO
En las culturas occidentales modernas, la forma del cuerpo obeso es ampliamente considerado poco atractivo y muchos estereotipos negativos están comúnmente asociados con la gente obesa. Aunque las tasas de obesidad se están incrementando entre todas clases sociales en el mundo occidental, la obesidad es frecuente vista como un signo de estatus socioeconómico bajo.
 Culpabilización y rechazo de su imagen corporal son sentimientos a menudo presentes. Tienen un impacto en dos elementos de la sexualidad que son el narcisismo y el exhibicionismo sexuales. El narcisismo sexual entonces está representado por el aprecio en sí mismo y  en su sexualidad su capacidad para encontrarse atractivo  y deseable para una relación sexual. El exhibicionismo sexual por su parte es nuestra capacidad para revelarse deseable, para mostrar su cuerpo y a tomar placer erótico.


Los prejuicios y las miradas que manifiestan los otros sobre sus” redondeces y rollos” pueden ser muy incomodas, complicando las relaciones con otros, en particular, las relaciones amorosas y afectando la expresión de la sexualidad. Estas ideas son fuertes y los obesos se prohíben tener una sexualidad auto erótica con su cuerpo y con otros, por vergüenza y la falta de confianza en sí mismos. 
Además a las personas con exceso de peso, se les hace difícil encontrar uno(a) a pareja sexual ya que la obesidad es a menudo repulsiva para algunas personas. Muchos individuos no se atreven a reconocer su atracción para el redondo(a) s por miedo de las observaciones negativas de otros y/o del ambiente. En la actualidad los canones de la belleza dejan muy poco lugar a las redondeces y rollos.  La ausencia de relación de pareja y la imposibilidad para estos hombres y mujeres de satisfacer sus impulsos naturales pueden convertirse en intolerables. Los compulsivos tienden a aliviar este malestar emotivo, enfocándose en la comida. La persona que se alimenta de manera compulsiva, “come en realidad sus emociones”. A menudo muy sensible, sufre de un sentimiento de rechazo o inferioridad muy grande y dolorosa.


Algunos obesos (sobre todo las mujeres) utilizan su obesidad como una defensa a la vida emocional.  En general el exceso de autocrítica sobre su imagen corporal genera dificultades al tratar de dar o de recibir placer por medio del cuerpo. Todo indica así que el daño de la autoestima tiene un peso significativo en la generación y mantenimiento de los problemas de carácter sexual.

Protocolos clínicos en el tratamiento de la obesidad

En una guía de práctica clínica, se dan  las siguientes recomendaciones terapéuticas:

Las personas con un índice de masa corporal mayor de 30 deberían recibir consejo sobre dieta, ejercicio y otros factores del comportamiento relevante que ser intervenidos y establecer una meta realista para la pérdida de peso.

Si esta meta no es conseguida, la farmacoterapia debe ser ofrecida. Los pacientes necesitan ser informados de la posibilidad de efectos secundarios y eficacia a largo plazo.


La terapia más comúnmente prescrita para la obesidad de resistente al ejercicio/dieta es el orlistat (el cual reduce la sesión intestinal de grasas inhibiendo la lipasa pancreática) y la sibutramina (anorexígeno) Para los casos más severos de obesidad, drogas más fuertes puede ser usadas de forma selectiva.

En pacientes con IMC mayor de 40 que fallen en alcanzar su meta en pérdida de peso (con o sin medicación) y quienes desarrollan complicaciones relacionadas con obesidad, puede estar indicada la referencia a cirugía bariátrica.

 

Ejercicios y obesidad

Una "buena forma física" se puede obtener al caminar de manera rutinaria, no es caro, es seguro y fácil, mejora la flexibilidad en las piernas, y aumente la fuerza y la resistencia a la fatiga, además mejora el flujo sanguíneo en ellas.
Caminar quema calorías y permite controlar el peso, caminar media hora conlleva un gasto de unas 100 calorías Caminar previene el inicio de la diabetes del adulto, reduce el dolor de las articulaciones con artrosis y también el dolor muscular, evita la osteoporosis, útil para liberar tensión y reducir el estrés, incluso puede ayudar a dormir mejor. 
Es un ejercicio conocido como de los del tipo aeróbico, es decir para su realización se precisa del oxígeno y con el quemamos los hidratos de carbono y las grasas para practicarlo.


Se recomienda practicarlo 3 ó 4 días a la semana, entre 30 y 60 minutos y con una intensidad entre moderada y vigorosa. Incluso  a intensidades bajas y moderadas tiene beneficios a corto como a largo plazo. Disminuyendo la taza de  mortalidad de manera significativa. Este ejercicio, reduce  la frecuencia cardiaca basal del que lo practica, además de reducir la frecuencia cardiaca para ejercicios moderados, disminuyendo el  consumo y el trabajo del corazón durante el ejercicio. 
Para empezar a caminar es necesario un par de buenas zapatillas, que no sean estrechas o demasiado anchas y a ser posible específicas para ese ejercicio, ropa cómoda y funcional.  Los primeros cinco minutos deben ser de precalentamiento y estiramientos, también son  preferible  los terrenos blandos sobre los duros.


La  duración y división del ejercicio puede ser: 2 periodos de 15 minutos caminando o uno de 30 minutos. El caminar, tendría algunas ventajas sobre correr, sobretodo en caso de obesidad u otra patología,   no se somete al organismo a extenuantes carreras, forzando articulaciones y sistema cardiovascular, siendo una actividad que paulatinamente puede aumentarse en intensidad y frecuencia.