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ENDOCRINOLOGÍA

 

LA SEXUALIDAD DEL ADULTO MAYOR

La sexualidad de las personas mayores evoluciona progresivamente desde una pulsión involuntaria hacia una mayor ternura y complicidad. Después de 60 años probar no sólo a las emociones intensas, sino también a las “pequeñas felicidades “, sobre todo en el área de la sexualidad. El poder disfrutar de todos los niveles de placer sin, culpabilidad y como recompensa de un trabajo de ambos integrantes de la pareja.


La idea que la sexualidad es  incompatible con la adultez tardía está  en pleno cambio.  Los individuos en la actualidad, viven más, están más informados y en mejor salud, los Adultos mayores  de hoy se han convertido en consumidores informados y han enriquecido su vida íntima. El levantamiento de algunos tabúes, acompañando los progresos médicos y sociales, les permite vivir más libremente su sexualidad.


Independiente de la  edad o las motivaciones, los comportamientos sexuales dependen de una multitud de parámetros que asocian, al psicológico y al social, una necesaria dimensión orgánica. No es posible decir cuál de estos factores tendrá más influencia, en  la vida sexual de individuo y su pareja.


Las amenazas a la relación romántica:
-  Las deficiencias hormonales que causan deficiencias y trastornos fisiológicos y condiciones psicológicas inadecuadas. 
- Trastornos físicos, dolor, aumento de peso, problemas cardiovasculares, fatiga, que disminuyen y alteran  el deseo. 
- Problemas de erección que generan dudas y estrés de rendimiento, desestabilizando el equilibrio de la pareja. 
- Una negativa mental, la nostalgia por el pasado, el temor de envejecimiento, el peso de las ideas preconcebidas, El pesimismo, la ansiedad, la depresión paralizante. 
- Problemas de pareja.


CAMBIO EN EL COMPORTAMIENTO SEXUAL DESPUÉS DE 60 AÑOS.

Para adaptarse a los cambios del cuerpo y el estilo de vida, la pareja debe modificar gradualmente sus prácticas sexuales, adoptar con calma y sin prisa nuevas directrices, que les permita cruzar juntos, con serenidad, el transcurso del tiempo. 
En sus primeros años de convivencia, el hombre suele ser el que lleva la iniciativa en la relación sexual.  Poco a poco con la edad, el fuego pulsional pierde su intensidad e imperiosidad casi refleja y  su sexualidad disminuirá lentamente.  Esta evolución es generalmente compensada por la esposa o compañera, que, si las condiciones lo permiten, ella espontánea y tranquilamente tomara la iniciativa e implicara a su pareja en la actividad sexual. 


Con la madurez, la fantasía erótica, que en parte son el motor de la libido masculina está menos presente.  Sin embargo, el hombre sigue siendo sensible a la estimulación táctil.  Con los estímulos y caricias  de su pareja, existe la satisfacción de sentirse deseado, en una época en la que el temor de fracaso sexual, hace perder la confianza en sí mismo. 
El interés sexual por lo general es mantenido en gran medida en la vejez.  Si el deseo sigue intacto, la respuesta no siempre es obtenida.  La disminución de la actividad sexual masculina, está en gran medida relacionada con la calidad de las erecciones.

  

CONCLUSIÓN

Nuestro comportamiento contemporáneo occidental, a diferencia de muchas otras culturas, todavía no ha empatizado con la vejez. La vida humana es concebida como un aumento hasta un máximo y luego un continuo descenso  antes de la caída final. Para retrasar la caída, se sugiere seguir siendo “siempre jóvenes”.  Este deseo de una sociedad homogénea y  sin edad conduce a la negación de la vejez y la concibe como necesariamente patológicas, dicho de otra forma   "El viejo debe seguir siendo joven".

 

Por otro lado no tema hablar del tema y tiene todo por ganar si busca ayuda. Poder hablar de la sexualidad en la madurez puede resultar difícil pero no existe ninguna razón para pensar que porque alguien es mayor no pueda utilizar los mismos servicios que la gente más joven.


El sexo no es algo anormal después de los sesenta años y para mucha gente no desaparece por el simple hecho de no cumplir una función procreadora. Ser una persona mayor no debe impedirle buscar y recibir la ayuda profesional que más le convenga.